lunes, 20 de abril de 2009

Virgillio Pozo Toval


Virgilio Pozo es un joven de 32 años, quien empezó a laborar en el año 1993 para la empresa Nicaragua Sugar State, como cortador de caña en el campo, en ese entonces apenas contaba con tan solo 16 años de edad. El fue trabajador de dicha empresa por 7 años, finalizando en el año 2000 ya que En la clínica privada de la misma empresa a él le detectan Insuficiencia Renal Crónica, la cual es una enfermedad que no tiene retroceso y que además es progresiva de no tratarse, y los médicos lo declaran incapacitado para trabajar, y le cancelan su contrato de trabajo sin ninguna prestación social por parte de la empresa, el seguro social que el cotizo durante trabajó no se hace responsable a darle una pensión por lo cotizado, la gerencia alego que no llena los requisitos del reglamento general que rige esta institución para recibir este beneficio.
Virgilio tiene esposa y 4 hijos menores de edad, él ahora se encuentra postrado en una cama en la etapa terminal de esta enfermedad, sin esperanza de recuperación. Su esposa Pabla es una joven mujer de 28 años y se encuentra ahora con doble sufrimiento; por una parte viendo morir a su esposo lentamente sin atención medica y sin alimentación y por otra a sus 4 niños quienes están hambrientos y sin esperanza de poder alimentarlos. Ella expresa no saber qué hacer cuando su esposo fallezca porque no tiene para el ataúd, entre otras cosas dice que se encuentra muy preocupada por el futuro de sus hijos, a los cuales que no podrá mandar a la escuela.

Este es otro de los tantos casos de los ex trabajadores cañeros que viven en esta comunidad de Chichigalpa-Chinandega.

En vista de que nuestros gobernantes no escuchan nuestro lamento nos vemos en la tarea de darlo a conocer por este tipo de medios.

Nosotros pedimos a cualquier institución, ONG´s, iglesias católicas, evangélicas o de cualquier índole que se quieran sumar a esta lucha para ayudar a esta comunidades, se pueden contactar con nosotros a través de el siguiente contacto: laislafoundation@gmail.com, aunque desde ya les agradecemos su atención, por tener al menos interés de leer esta historia que es real, lo cual para nosotros es una ganancia el simple hecho de que la población se entere sobre las grandes injusticias que las empresas de poder comenten con los menos favorecidos.

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