Carlos era un joven de treinta y siete años de edad cuando falleció de una enfermedad en los riñones, era padre de familia, con tres niños menores de edad y esposa. Andrea Méndez viuda de Carlos, con cuarenta y tres años nos comenta que su esposo trabajo por larga temporada para la empresa Nicaragua Sugar State como cortador de caña en el campo, el empezó a trabajar en el año de 1989 cuando aun él era casi un niño, ya que apenas contaba con quince años cuando fue contratado para trabajar en esta empresa, su esposa también nos relata que Carlos en el año 1999 el venia sintiéndose muy mal, muy decaído, débil; ellos creían que era por las grandes jornada de trabajo bajo el ardiente sol pero un día que él se encontraba en sus labores diarias cae con calambre y es trasladado a la clínica privada que tiene la misma empresa y por medios de estudios que le practican le detectan la enfermedad de Insuficiencia Renal Crónica, y en el año 2000 es retirado de sus labores lo cual viene a agravar la situación económica de esta familia, porque ya no hay quien lleve el sustento a este hogar. Su esposa tiene que cuidar de él y de sus tres niños. Andrea comenta aun con lagrimas en sus ojos cuando recuerda cuanto sufrió con la enfermedad de su esposo cuando no le alcanzaba para comprar el medicamento y curar las dolencias que hicieran más leve su enfermedad, mas aun entre sollozos nos dice que el más grande dolor era escuchar a los niños decirle a su padre que no los dejara solo. En el año 2008 ocurre el gran desenlace de Carlos, su enfermedad ha llegado a la etapa terminal y fallece el 22 de julio del año 2008 quedando un hogar sin amparo de un padre y una mujer que tiene que luchar duro contra toda adversidad para sacar a sus tres hijos adelante y no dejar caer la familia. Ahora Andrea y sus hijos sobre viven de una pequeña pensión que le dejo su esposo al fallecer la cual no le alcanza para cubrir todas las necesidades mucho menos para darle preparación a sus hijos para el futuro, ahora ella tiene que enfrentar la vida sembrando caña con sus hijos en la misma empresa que trabajo su difunto esposo y quizás esperando tener el mismo desenlace que muchos de los trabajadores cortadores y sembradores de caña. Andrea y sus hijos viven en la comunidad de candelaria en el municipio de Chichigalpa.
Escribimos estas historias Por todos estos niños huérfanos, viudas y personas afectadas por la enfermedad, no para que nuestros amigos o instituciones se llenen de horror y de amarillismo, sino para llevarles a través de este espacio una de las tantas de miles de inmoralidades que comenten las grandes empresas al destruir con plaguicidas nuestros suelos, contaminar nuestros alimentos y quitarle los derechos más básicos a sus trabajadores, para llegar hasta sus corazones y sepan de el por qué de la lucha de los cañeros. Para seguir más de cerca nuestras historias entrar a nuestro blogspot http://eujuanisla.blogspot.com/.
Escribimos estas historias Por todos estos niños huérfanos, viudas y personas afectadas por la enfermedad, no para que nuestros amigos o instituciones se llenen de horror y de amarillismo, sino para llevarles a través de este espacio una de las tantas de miles de inmoralidades que comenten las grandes empresas al destruir con plaguicidas nuestros suelos, contaminar nuestros alimentos y quitarle los derechos más básicos a sus trabajadores, para llegar hasta sus corazones y sepan de el por qué de la lucha de los cañeros. Para seguir más de cerca nuestras historias entrar a nuestro blogspot http://eujuanisla.blogspot.com/.
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